jueves, 21 de mayo de 2015

Destrozamos el compás


Destrozamos el compás

al bailar.

Lo hacíamos mal,

pero eso qué más da.

No pretendíamos ser como los demás.

Sabíamos de nuestros fallos,

y eso nos hacía volar.

Sonaba un vals de fondo,

eso da igual.

Lo nuestro era inventarnos los pasos,

hacerlo despacio o rápido,

caer y saltar.

Éramos dos gatos

jugando a ser perros,

desafiando la vida que los demás nos impusieron.

No tenía límites nuestra osadía.

Yo hacía el tonto,

tú te divertías.

Tú y yo formaron un nosotros

y lo otro desapareció con el vosotros.

Todos de chaqueta, tan elegantes.


con esa camiseta azul de tirantes

que sabes que me vuelve loco

y

yo

con mi sudadera de siempre.

Nos creíamos tan infinitos,

Tanto pájaro para tan poco cielo.

Éramos fugaces y sus habladurías efímeras

al mismo tiempo. 

Dos gotas de lluvia que caen por el cristal,

dos ratones que nunca cayeron en sus trampas,

una carrera sin final ni frenos,

solo dos tontos que

nunca

siguieron

el

compás.

sábado, 16 de mayo de 2015

Día 6, en Miami sin pisar Estados Unidos

Nos quedamos algo dormidos. Desayunamos en la casa. Es un placer tener desayunos como éste. Fuimos andando hasta el Parque José Martí, donde está la mayoría de las cosas que hay que ver en la ciudad. Allí en el centro de la plaza una niña nos pidió dinero pero no le dimos porque es pequeña. Luego cuando nos estábamos yendo a una esquina de la plaza un hombre vino con la misma intención. Pero antes de mendigarnos nos contó su historia, la historia de un sin nombre. Su padre era un republicano español emigrado a Cuba tras el triunfo de Franco. No sabemos si era cierto pero le contamos nuestra verdadera situación en ese momento, no llevábamos con nosotros moneda cubana (solo dólares) pero teníamos que cambiar. Nos comentó que las cadecas (casas de cambio) estaban cerradas pero que unos amigos suyos cambiaban moneda allí mismo. Eso nos hizo sospechar inmediatamente porque sabíamos de buena tinta que no estaban cerradas así que le hicimos desistir.
Tras esto visitamos el museo naval (solo la fachada). Estaba en una zona bastante pobre de la periferia de la plaza con calles sin asfaltar pero no tuvimos miedo. Luego dimos un paseo bastante agradable por el bulevar de Cienfuegos, que es precioso y muy americano, la verdad. Aprovechamos también para cambiar dinero y fuimos a dejarlo a la habitación.
A continuación fuimos a dar un paseo por el malecón y es idéntico a Miami, o por lo menos a lo que sale en las fotografías. En esa misma calle del malecón había un bar con terraza y una pantalla gigante con gente viendo y viviendo el fútbol. Era increíble cómo disfrutaban cada jugada incluso aunque Cuba no estuviese representada en el mundial.
Por fin tras dos kilómetros de paseo llegamos a Punta Gorda, una playa. Ahí hablamos con un hombre de Texas (a pesar de la enorme diferencia entre nuestros acentos nos entendíamos) y nos paramos a descansar en una especia de mirador que había. Ahí había un grupo de 3 niños acompañados de adultos y una de las mujeres le dijo a los demás que nuestros ojos eran preciosos. La pobre mujer pensaba que no hablábamos español así que cuando nos dimos la vuelta y le agradecimos el cumplido se murió de vergüenza.
También en esa zona vimos el Palacio del Valle. En la guía decía que estaba hecho al modo de la Alhambra... aquello se parecía a cualquier cosa menos a la Alhambra. A su alrededor había algunos hoteles con estructuras muy bellas. En ese momento desistimos de nuestra lucha contra el terrible sol así que decidimos a pararnos a descansar en un muro. Tras mucho hablar con un chaval que tenía un bicitaxi sobre fútbol (era el típico forofo loco del Real Madrid) decidimos contratar sus servicios para ir al cementerio de la ciudad. No, no somos tan tétricos pero las lápidas y el conjunto parecía que eran dignos de ver y así fue. Algunos monumentos eran preciosos y las nubes nos dieron el privilegio de hacer unas fotos casi perfectas. Tras la visita volvimos al centro también en el bicitaxi y de camino pudimos ver un concierto en la calle. El chico nos invitó a un refresco y nos regaló un billete de 3 CUP (es el que tiene la cara del Che impresa). Llegando al centro nos dijo que pagásemos lo que quisiéramos y al bajarnos nos recomendó que lo normal era pagar 15 CUC, acabamos por darle 14 aunque teníamos pensado darle 9.
Volvimos a la casa a descansar porque el sol era realmente agobiante y luego cenamos otra vez en la terraza. La cena era igual que la anterior, deliciosa y al acabar me tomé un daiquirí. Está muy muy bueno, me gusta bastante más que el mojito.
Ahora hemos estado hablando con la dueña y la conversación fue muy agradable. Nos contó que ella era especialista en criogenia  pero que montó el negocio porque le daba más dinero. Nosotros le comentamos cuál era nuestra ruta planeada y nos dijo que ella había estado en muchos de esos sitios y nos los recomendaba.
Miguel se ha reído de este diario pero no me he enfadado, le comprendo. La gente que cree de verdad en sí misma es incapaz de empatizar con los demás. Ahora mismo estoy bastante a gusto aunque tengo mucho sueño. Antes Miguel se mareó pero no llegó a desmayarse. Aunque decía que no, yo sé que estuvo mareado todo la tarde.



viernes, 8 de mayo de 2015

Día 5, los masones y los cocodrilos molan más juntos

Por la mañana comenzamos nuestro camino hasta Cienfuegos a 600 kilómetros de Soroa. Teníamos que pasar por La Habana pero nos perdimos un poco porque estaban muy mal indicadas las salidas.  Preguntamos a varias personas dónde quedaba la autopista hacia Cienfuegos y tras darnos señas todos querían subirse pero hemos aprendido de los errores y les dijimos que no. Curiosamente descubrimos que muchos de ellos no querían llevarnos directos hacia la autopista sino a donde ellos quisieran.
Por fin encontramos la carretera, una muy larga y recta (como todas las carreteras aquí) pero las increíbles vistas hicieron ameno el trayecto. Incluso paramos en medio de la autopista a hacer fotos (aquí por la autopista transita cualquier vehículo, CUALQUIERA, y muchos de ellos paraban... nosotros no íbamos a ser menos). En un pueblo preguntamos dónde quedaba el criadero de cocodrilos (nos pillaba de paso hacia Cienfuegos) y el hombre de nuevo quiso subirse al coche. Decía que era encargado del parking y que si le llevábamos nos cobraban menos por la entrada...

Llegamos al criadero y estuvimos hablando con el hombre que estaba en taquilla vendiendo las entradas. Según nos contó había estado en Asturias un mes (mi familia es de allí). Caminando entre zonas con varios animales había un hombre que te ponía un cocodrilo en los hombros para hacerte una foto. Entre un grupo de alemanes y otro de chinos conseguimos hacernos hueco para fotografiarnos con el animal. Estuvimos charlando con el hombre y sorpresa... ERA MASÓN!!! Nos contó cosas sobre la masonería y cosas que le pasaron. Por ejemplo una vez en la calle le robaron la cartera y en cuanto se dio cuenta hizo una señal secreta para avisar a sus compañeros. Al parecer media calle se lanzó sobre el carterista. Mientras nos contaba estas cosas y nos enseñaba su anillo de la orden yo no dejaba de imaginarme aquel capítulo de los Simpsons en el que Homer se hacía masón. Nos contó muchas más anécdotas como que una vez tuvo problemas en el trabajo y se puso en contacto con su superior en la orden. Inmediatamente el asunto llegó a altos personajes del gobierno también masones y todo se solucionó en su beneficio.

Los cocodrilos eran enormes y bastante perezosos. Solo se movían para bostezar (algo que hacían bastante bien por cierto). Aunque los pequeños eran más activos y según rezaban los carteles podían llegar a saltar hasta dos metros.

Continuamos nuestro periplo hacia Cienfuegos por la costa aprovechando para parar en dos playas y un castillo. La tormenta nos impidió bañarnos, igual que en la cascada de Soroa. El castillo estaba cerrado pero el custodio era un joven muy majo y simpático que nos hizo una pequeña guía.

Por fin llegamos  a Cienfuegos y tuve que descifrar el mapa y las calles... Me perdí porque soy incapaz de pensar rápido y me da dolor de cabeza, prefiero meditar las cosas con calma. Conseguimos encontrar la casa que habíamos visto por Internet aunque no la habíamos contratado y menos mal que había habitación porque menuda casa. La habitación, el colchón, la cena... todo es suculento. Para cenar pedí langosta porque nunca la había probado. El sabor se parece bastante al del bonito. Mientras escribo esto estoy esperando que nos sirvan un mojito en la terraza de la casa. Vaya lujo.

Me siento mal cuando me dicen que haga algo y soy incapaz de hacerlo como al intentar orientarme con el plano. La casa es una pasada y eso me hace sentirme bien. Mañana veremos la ciudad y poco más. Espero no andar demasiado porque estoy agotado del viaje en coche.


 
 





viernes, 1 de mayo de 2015

Día 4, el paisaje convence y la gente enamora

La mujer de la casa nos cobró mucho por los mojitos que habíamos tomado. El zumo del desayuno tenía una textura muy pastosa pero esta bueno. A la salida de Pinar del Río fuimos a echar gasolina y unos mejicanos se nos colaron. Al final tuvimos suerte porque el trabajador se equivocó con la vuelta y nos dio 20 CUC de más. En el trayecto a Soroa nos pasamos 30 kilómetros del desvío pero como la carretera es muy recta no pasó nada. Preguntamos a unos obreros y dimos la vuelta. La culpa fue mía porque interpreté mal el mapa.
 
Ya en Soroa llegamos a la primera a la casa que nos habían recomendado. Internet no engaña, el paisaje de la zona es privilegiado. Todo es montañoso y muy verde, completamente exótico. Los dueños parecen gente muy maja. Tras aparcar y dejar las mochilas nos fuimos a comer. Elegimos un restaurant cercano regentado por una familia muy maja (y una hija muy guapa). Hablamos sobre fútbol (como con todos los cubanos porque encima acababan de eliminar a España del mundial) y comimos por un precio muy barato. Además el padre de familia nos ofreció dormir por 15 CUC pero lo rechazamos porque ya estábamos en la otra casa. Volveremos mañana a desayunar. Durante la comida comenzó una tormenta eléctrica y de agua gigantesca. Pocas veces había visto llover de esa manera.
 
Cuando cesó la lluvia nos fuimos al coche y subimos hasta "el castillo de las nubes", donde personal de la Cruz Roja estaba entrenando . Hablamos con unos cuantos y pudimos ver la costa sur desdem lo alto. Luego bajamos a la cascada de Soroa que prometía ser preciosa y lo cierto es que no nos defraudó. Justo cuando iba a bañarme volvieron las nubes a descargar con fuerza la lluvia así que hicimos unas fotos y volvimos  a casa. Al coger el coche en el parking de la cascada, el trabajador encargado del aparcamiento nos preguntó si podíamos llevarle carretera arriba. Le llevamos hasta la casa y siguió su camino andando.
 
Ahora Miguel está leyendo y yo me pondré también a leer aunque no tengo demasiadas ganas porque el libro es bastante complicado de entender. Es demasiado filosófico. Luego cenaremos en la casa (según se dice en la guía la comida es espléndida) y nos iremos a dormir porque mañana hay que recorrer muchos kilómetros en coche.
 
Cada día que pasa nos estamos adaptando más y más a la vida aquí, aunque bastante gente intenta aprovecharse de nosotros.
 
P.D. extra: Estábamos en la puerta de la casa sentados cuando dos chicas se nos acercaron y se pusieron a hablar de muchas cosas. Ahora están unos metros más allá hablando con el padre de una. Creo que las está forzando para que intenten hacer algo con nosotros y conseguir dinero. Nos iremos a cenar ya.




 
 
 




lunes, 27 de abril de 2015

A la pija del tren

Mis incómodos modales tomando
Asiento frente a tu ropa de marca
Se cruzaron como vida y parca
y tu feo menosprecio mirando
 
me llevó a contestarte versando.
No querías ver tus hebras manchadas
Con el respaldo del tren. Inhumana,
Hay gente que muere de frio en bancos.
 
¿Cómo explicarte lo duro del fango
Si vives en cuentos de rosas hadas
Y nunca oyes la palabra paro?
 
Se para el tren y yo por fin me bajo.
Triste pienso que el día de mañana
Brindarás si yo no obtengo trabajo.

viernes, 24 de abril de 2015

Día 3, todo vuelve a la normalidad

Me levanté yo primero para ducharme. Antes salí a la calle para ver qué tal estaba el coche y para pedir toallas. El coche estaba bien. Una vez que nos habíamos duchado salimos hacia Viñales sin haber desayunado y medio discutiendo con la casera porque no íbamos a comer en su casa. Estaríamos casi todo el día fuera así que llegaríamos a la ciudad como muy pronto a las 4, y no estábamos por la labor de pasar sin comer hasta la tarde.
 
El viaje hacia Viñales fue breve y ameno (son dos cosas distintas) y desde el mirador del gran hotel del pueblo pudimos ver las montañas. La naturaleza aquí es muy exuberante y preciosa. Ya en el pueblo intentamos ir a utilizar internet pero cerraban hasta la 1 (eran las 12.20 más o menos) así que fuimos a ver El mural de la prehistoria. Eso sí, lo vimos desde la lejanía porque cobraban 3 CUC por entrar. La verdad que era un mural muy grande pero tampoco me arrepentí de no pagar para verlo de cerca.
 
Al volver a Viñales por fin pudimos acceder a Internet. Saqué 12,219 en Selectividad, la verdad que me esperaba entre un 9 y un 10. Pero eso no fue lo mejor, lo mejor fue poder hablar con Andrea. Me puse bastante triste porque además me dio la noticia de que al año siguiente nos habían colocado en horarios distintos. También aprovechamos para apuntar la dirección de algunas casas en otros pueblos y hablamos con nuestra madre, que ya nos había llamado preocupada por nosotros.
 
Al salir de utilizar internet una mujer nos ofreció ir a comer al rancho de su cuñada y aceptamos sin dudarlo porque estaba al lado. Nos costó 16 CUC. Intenté que nos rebajaran el precio diciendo que íbamos a recomendar el lugar en internet pero no coló y además nos dieron el cambio mal, suerte que nos dimos cuenta.
 
Ya por fin regresamos a Pinar del Río con una parada de la policía incluida para comprobar que teníamos los documentos. Antes de volver a la casa tomamos un refresco en un bar famoso del pueblo y un helado en una cadena de heladerías muy famosa de la ciudad por tan solo 12 céntimos. Cuando nos dijeron el precio pensamos que nos estaban gastando una broma. Vaya ganga. En la casa la casera borde nos volvió a recordar que deberíamos haber comido en su casa y tras decirnos que sí, dijo que no nos hacía la cena. Decidimos tomar un mojito en la casa e irnos a dar una vuelta. El mojito estaba bastante suave y sabía muy bien la verdad. Tras dar unas cuantas vueltas (Miguel estaba cabreado con la dueña) paramos en un restaurant donde comimos y bebimos por unos 2€. Además tuvimos la grata compañía de un hombre mayor que parecía un tanto demente y revolucionario. Nos hablaba del grupo Calle 13, de Fidel, etc y nos daba abrazos. Nos ofreció ir a tomar algo a su casa cuando acabásemos la cena pero no fuimos. En vez de eso nos fuimos a dormir bien temprano (ahora son las 10 de la noche).
 
Me siento bastante mejor que ayer, el pueblo no parece tan peligroso y casi todo el mundo es majo. Mañana por la mañana pagaremos el hospedaje (a ver si no nos intentan estafar) y nos marcharemos a Soroa, que al parecer está en un entorno natural magnífico.
 
 
 
 
 
La hermosa naturaleza de Viñales


 

Menudo chollo de heladería
 

Sísifo

Sísifo, personaje de la mitología griega,
 quiso vivir eternamente. Los dioses le
concedieron su deseo pero a cambio
 tendría que subir una roca gigante
 hasta la cima de una montaña
por el resto de la eternidad.
 
 
 
I
Pediste la vida eterna
Aun sin saber el precio a pagar por ella.
Me das lástima, maldito hasta el fin de la Tierra
Pero por otro lado, afortunado anacoreta,
Me inspiras compasión con pasión completa
Por con sólida y soldada firmeza
Ser capaz de ser feliz sabiendo que nunca llegarás a tu meta.
¡Dichosa tu estancia anacoreta!
 
II
Me pregunto, desde mi ignorancia en estas tretas,
Qué pensarás al ver la cima de la montaña tan cerca
Mientras contemplas la historia de las civilizaciones muertas.
¿Meditarás acerca de la fragilidad de la Tierra
Que pende tan peligrosamente de una fina cuerda?
¿O te mostrarás más receptivo para con esa piedra
Que subes cada mañana a la montaña con fuerza
Por ver en ella la materialización de todas tus penas?
¡Dichosa tu escalada anacoreta!
 
III
Cada noche antes de irte a dormitar con la luna llena,
¿Rezarás a los dioses o actuarás como los poetas?
Que sin tener amos se creen libres por juntar letras.
Pobres ilusos, viven en jaulas de distintas facetas,
Algunos en la del fausto amor, otras entre pasadas fechas,
Otros en la marchita religión y algunas entre malditas banderas.
Repito lo dicho, pobres ilusos, no saben que su libertas
Está condicionada por su propia historieta.
¡Dichosa tu libertad anacoreta!
 
IV
En realidad no es baladí tu hazaña mañanera
Que aunque algunos intentan decorar entre sedas de Extranjeras,
Al verte caminos de locura los árboles encierran.
No te permites la osadía de faltar ni tan solo un día a tu indomable tarea
Esa que convierte tu deseo en la peor de las suertes abiertas.
Me atrevería a decirte, desgraciado afortunado casi a tientas,
Que tú llevas la cruz y legas tu trabajo en tu buena petra.
Supiste pagar el precio por el que te fue, de forma inesperada, impuesta
La carga que subes allá a lo alto entre todos aquellos cometas
Como si tu vida dependiese, que paradójicamente lo hace, de ésta.
¡Dichosa tu desdicha anacoreta!
 
V
Una eternidad, una vida, una radiante vida, una eternidad eterna.
Eso has querido y eso has odiado, algo que se contradice como si de una resta
Se tratase. Tu defecto no fue querer entrar por todas las puertas
Ni pretender atrapar con un simple y pequeño abanico la densa niebla.
Tu mayor defecto fue el no tener ninguno. Desear la simpleza
Como el cazador que desea una grande, tierna y jugosa presa
Quisiste lo odiable, amaste lo rechazado, mojaste la leña
Y te diste cuenta demasiado tarde de que así no arde la chimenea.
Te respeto porque te comprendo, en la inmensidad de tus heridas de flecha,
De tus innumerables, tediosos e insoportables problemas,
De tus malhechas, rasgadas, incurables y rojas brechas.
De la enorme carga que te supone levantar tú solo tus solitarias ideas.
¡Dichosa tu vida anacoreta!