sábado, 31 de agosto de 2013

Dejará

Los muertos dejarán de ser desdichados
cuando se desdiga lo dicho de esos mal parados.
Los enamorados dejarán de quererse tanto
cuando el tanto valga más que el cuánto.
El pobre dejará de ser pobre
cuando el rico no se enriquezca gracias a otro hombre.
El tiempo dejará de perseguirnos
cuando seamos perseverantes y nunca irnos.
El hombre dejará de ser interesado
cuando se desinterese de todos los intereses.
El poeta seguirá melancólico
hasta que la melodía de la muerte se lo lleve.

jueves, 18 de abril de 2013

El loco mundo



Días oscuros             
 Y noches brillantes,
Nubes entre claros
Y claras nubes,
Agua entre tierras
Y tierras inundadas,
Fuegos que hielan
Y hielos que queman,
Derroche entre pobreza
Y pobreza en el derroche,
Riqueza en lo humilde
y pobreza en lo ostentoso,
Hambrientos de guerra
Que provocan guerras con hambre,
Pausas emotivas
Y emociones pausadas,
Visiones ciegas
En ciegos visionarios,
Gritos de silencio
Y silencio en los gritos,
Miradas que marcan
 Y marcas en las miradas,
Amores locos y locos enamorados,
Todo el mundo está loco
En el loco mundo.

sábado, 9 de febrero de 2013

Me declaro narcicista
cuando me reflejo
en el espejo
de tus pupilas
viajando lejos
a un mundo donde siempre serías mía.

Recuerdo los recuerdos
con los que bombardeaste mi vida
olvidándome de olvidar echarte de menos.
El verano será una estación fría
si no me das calor, caricias y besos
que me hagan olvidar la melancolía.

Pienso que no hay poesía
que te describa
porque tú eres poesía viva
llena de metáforas en rimas
que acentúan la perfección
de la imperfección de los días.

Entre desvaríos varios
busco una realidad distorsionada
que le de subjetividad
a mi conciencia
masacrada
por una vida mal obrada.

Pero mientras pienso,
cae la noche
que le pone el broche
a mi cielo.

Te fuiste dejándome solo
con mi misantropía
odiando todo pero amando
que la noche hubiera caído sobre el día.

sábado, 5 de enero de 2013

La sombra que dejarás
cuando me dejes
 será la que iluminará
 mi camino siempre
 siempre hundido en el mar
 de nunca volver a verte 
congelando las gotas de mi cristal
 viviendo la muerte.
 Tu bien se abrazó a mi mal 
y ganaste, tengo suerte,
de existir sin estar
 pero igual mañana acaba mientras duermes
 y la sangre me empieza a faltar.
 Aquí nos vemos en una vida entre trenes
 trenes que sujetaré y evitaré que descarrilarán,
 quién sabe si siempre o en mi mente.
 De la vida amarras soltar
 y entre mis brazos una vez más cogerte
 pero el golpe puede rebotar 
ser tú la herida del demente,
 sentir el escalofrío brotar
 sabiendo que me mientes.
Mis recuerdos de tu vida no quiero contar 
porque son incontables como billetes, 
como el azar, 
como los poemas que te escribiré si quieres 
o como las vidas que contigo quiero pasar. 
Tus labios serán igual que el fuego caliente, 
lo quieres disfrutar
 pero sabes que así no será siempre.
 Nunca nadie me hará dudar 
de por qué mi corazón siente
 sentir que así siempre será. 
Eres la tortuga de mi liebre,
 eres mi manto y santo grial,
eres mi nunca, pero siempre serás mi muerte.

martes, 4 de diciembre de 2012

Al soñar

Qué espectáculo más bello se refleja en mis pupilas
mientras me incitas a soñar.
Cómo será me da igual si a tu lado es el día.
Tus ojos me recuerdan a  los de una niña en plena rapiña sabiendo que le caerá una riña.
Perdón por perderme en tu pelo
pero es que ahí busco consuelo
mendigo de amor falto de comprensión saciado de cariño.
Noto que la sangre se sube a la cabeza
y me incorporo
pero noto
que estoy solo
y solo me ilunima una vela.
Noto el tacto del fantasma del pasado
pesadumbroso, pesado, apestando a pasto,
pasto plasmado en pasta y basta ya.
Quiero que salga de mí y olvidar lo acontecido.
Lo he conseguido
 y te quiero decir que te quiero a ti,
a ti amante de Dalí, a ti.
La habitación sigue oscura
y tengo miedo,
a encender la luz me tiento
pero pienso que eso no será mi cura.
Cierro los ojos e imagino tus besos
con mi poca cordura
sacada de una película muda
que no entendió el que la dirigió
y que hace burla a la censura de la inquisición.
La comprensión hizo estragos en mi corazón,
 por su falta mis venas dilató.
Estuve solo rodeado de cientos
riendo mis bromas porque era yo el rey de Roma.
Lo mismo tú, tan sola que no se nota pero lloras.
Lo mismo tú, que enfundaste guantes y tutú.
Lo mismo tú, que pasaste del exilio voluntario
al suicidio premeditado en busca de algún fario.
Tú, que a esta habitación oscura
le diste luz.
Con solo rastrear tu rosto me viene un alud
de veladas nocturnas al calor de la luna.
Luna vacía que no cambiaría por ninguna
de otros citas que se ofrecen con la vista
pero no con los ojos.
La habitación que has iluminado
parece comfortable para un cafre que no sabe qué hacer.
Por la ventana veo en la calle gente inframundana,
también veo fuego pero la noche es fría.
Sé a dónde iría y sé de dónde vengo,
nacido del magma de la vida
y dirigido a tu sonrisa como una bala perdida.
Postrado en la cama sin apenas moverme
pero deseoso de correr y vivir el presente
me paro a pensar pensando que piensas
que pienso en ti a pesar de que eso no puede pasar
porque no se puede pensar en tu persona
puesto que me apasiona tu persona y como
pensé, no se puede pensar siempre en la misma cosa.
Sigo fatigado pero vital
observando al resto desde la última
fila que es el último verso,
y como dije en el primero,
el anterior a la niña,
qué espectáculo más bello se refleja en mis pupilas
mientras me incitas a soñar.

jueves, 15 de noviembre de 2012

I/VI/MMXII

Mi vida es como un verso inacabado
en equilibrio cerca de la muerte
solo me salva tu rostro en mi mente
de este cementerio desolado.

Muchos caminos mi sombra ha andado
deambulando sola a su suerte
solo buscando su reflejo inherte
de tu corazón que no ha despertado.

Su prisión es tu pecho palpitante
que la encadena a tu triste locura,
locura que encierra a la dicha de antes.

Dicha que se hunde con el mar cambiante
provocante de veladas oscuras
que me arrastran a tu mundo distante.

sábado, 3 de noviembre de 2012

El tren del pueblo digno.

Subí al tren deseando que descarrilara. 
Vi a Inocencia en el andén y me pregunté qué pensara
 si supiera que niños mueren de hambre y nadie dice nada.
 Si supiera que no hay nada que el dinero más valga. 
Si supiera que solo subí por ver su cara. 

 Miré a un lado y a otro y abrí los ojos. 
Observé más allá del "prohibido fumar" y del reposabrazos roto. 
La verdad se abrió a la vez que mis párpados de loco.
 La mujer de enfrente me echó una mirada a modo grosso 
a lo que yo la miré y le susurré: "mentalmente no estoy cojo".

 Me levanté y el revisor dijo que me sentara, 
hice caso omiso y seguí mis andadas. 
Fui a la cafetería donde la felicidad me embriagaba. 
Nadie parecía triste, todos hablaban de fútbol y cosas mundanas.
 Me recordaron a Inocencia, pero ellos miraban a otro lado porque les daba la gana. 

El tren siguió su camino lleno de lodo 
cuando de repente se apagó todo
 y me di cuenta de que no quería que cesara el coro 
de gente gritando y repitiendo como loros. 
Yo les escupí: "no quiero ser como vosotros".

 Finalmente el tren llegó a su parada
 pero yo en vez de bajarme arreglé la lámpara
 del pasillo en el que a oscuras robaban. 
El revisor se acercó y me obligó a que parara 
alegando que por el servicio de vigilancia dinero sacaban.

 Mis pupilas se encendieron como el magma,
 imaginé mil formas de matarle con mis manos solo. 
Conocí lo que llamaban rabia justificada
 y versos comenzarion a escribir mis poros.
 Ya no me interesa el destino, solo sentirme al abrigo del tren del pueblo digno.